
Cuando Argentina e Inglaterra salieron a la cancha en el mundial de Korea-Japón 2002 en la ciudad de Sapporo, entre los miles de aficionados en las gradas hubo uno con un motivo muy especial para sentir una profunda alegría.
Se trata de Hiroshi Hara, el arquitecto japonés que diseñó el llamado Sapporo Dome, el estadio futurista cuya cancha se desliza fuera del recinto sobre un cojín de aire, permitiendo que el complejo se use para diversos deportes y espectáculos.
Cuando se le comisionó el estadio, Hara, uno de los arquitectos más famosos de Japón, jamás había asistido a un partido de fútbol. Para inspirarse visitó el escenario del primer Mundial, el Estadio Centenario de Montevideo y hoy se declara un aficionado del deporte.
Pero según vi en National Geographic en su programa "Super Estructuras", al Arquitecto, empedernido fumador, se le ocurrió la idea de la cancha deslizable cuando enfrentaba el problema de la ventilación e iluminación pareja del césped, imposible en una estructura donde no siempre dá el sol ni el viento. Según el programa, la inspiración llegó a él cuando tomó un cigarro, lo puso en su boca y abrió la caja de cerillos, deslizándola.
Asi pues, vemos que no todo vicio es malo, en estricto sentido...
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Lindo estadio, dime anticuado, pero prefiero algo tradicional... sin embargo, mis respetos como maravilla tecnol{ogica
ResponderEliminar¿Qué habría pasado si en lugar de cerillos, utilizara un encendedor?
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