lunes, 23 de abril de 2007

México 86, involvidable





¿Sabes la historia detrás de los telones para que nuestro país fuera el primero del orbe en organizar un mundial de futbol por segunda ocasión?

La designación de México como sede para el campeonato mundial de 1986, oficialmente nació debido a la renuncia de Colombia, quien había ganado legítimamente el derecho a organizar el torneo el 11 de junio de 1974 en el Congreso de Francfort.

Pero la renuncia de Colombia fue forzada por la F.I.F.A. a principios de 1982, debido a la inestabilidad política, la actividad de la guerrilla del M19 y el narcotráfico.

F.I.F.A envió entonces una carta a la Confederación Colombiana de Fútbol exigiéndole para tener el mundial en su país, los siguientes requisitos:

• Contar con doce estadios con capacidad mínima para cuarenta mil personas para la primera rueda.
• Otros cuatro de sesenta mil personas para la segunda fase.
• Dos de ochenta mil personas para el partido inaugural y la final del torneo.
• El congelamiento de las tarifas hoteleras para los miembros de la F.I.F.A. a partir del primero de enero de 1986.
• Una torre de comunicaciones en Bogotá.
• Un decreto gubernamental para la libre circulación de dinero en todo el territorio colombiano.
• La adquisición de una flotilla de limusinas último modelo para la movilización de los ejecutivos de la F.I.F.A.
• Y por último, una red de trenes que uniera todas las subsedes.

Viendo las condiciones que ponía la F.I.F.A., el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Teófilo Salinas, declaró: “... A Colombia le han impuesto condiciones imposibles. Vamos a ver si la F.I.F.A. presenta las mismas exigencias a otro país donde tenga las miras para que se organice el Mundial."

El entonces presidente de Colombia, Belisario Betancur, le respondió a la F.I.F.A. en la tarde del 26 de octubre del ´82: “ Aquí no se cumplió con la regla de oro consistente en que el Mundial debería servir a Colombia y no Colombia a la multinacional del Mundial. Por esa razón, el Mundial de 1986 no se hará en nuestro país. Nuestras necesidades reales son otras. No hay tiempo para atender las extravagancias de la F.I.F.A. y sus socios”.

Al día siguiente, Joao Havelange, le respondió indignado: “ Resulta ofensivo que el presidente Betancur se refiera a la F.I.F.A. tratándola de “ Multinacional del Fútbol ”. La F.I.F.A. no tiene la culpa si Colombia, a pesar de disponer de doce años para prepararse, se confiesa incapaz de organizar la Copa. Creo que Betancur debería quedarse triste con esa situación y asumir la responsabilidad, en vez de hacer críticas a la F.I.F.A., que no hizo más que exigir una serie de obligaciones, iguales a las que le hizo a España para el último Mundial. Tengo la certeza de que varios países van a querer organizar el mundial”.

Tal como lo había anticipado Joao, siete días después de la abdicación colombiana, cuatro países se ofrecían como posibles sedes para el mundial del ´86: Brasil, México, Canadá y Estados Unidos.

Ante éstos candidatos, Havelange se encontró en una encrucijada, Canadá además de no tener historia futbolística, no contaba tampoco con la infraestructura necesaria para organizar un torneo de tamaña magnitud.

Si elegía a Brasil se iba a encontrar a la opinión pública en contra ya que por ser brasileño, hubiera parecido que hubiera “empujado” a Colombia para favorecer a su tierra natal, cuando en realidad lo que buscaba era realizar el torneo en U.S.A.

Pero visto y considerando que la Confederación Sudamericana de Fútbol podría boicotear el Mundial y que la población norteamericana era totalmente indiferente al “soccer”, decidió optar por México.

México contaba con los escenarios adecuados (tan sólo doce años atrás se había disputado el mejor torneo del mundo futbolísticamente hablando), y tendría el apoyo de Sudamérica.

¿Y Estados Unidos?, muy simple, el gran país del norte no se quedaría sin la posibilidad de organizar su mundial. El 21 de mayo por la mañana, Henry Kissinger, secretario de estado gringo, prometió apoyar la candidatura de México ´86 si Havelange prometía la candidatura de U.S.A. ´94, el próximo mundial a disputarse en el Continente Americano. De ésta forma los norteamericanos lograron la posibilidad de organizar su Mundial.

Parece final feliz ¿no? Pues por poquito y nos quedamos en la raya... debido al terremoto.

Asi es, el campeonato del mundo estuvo seriamente en duda de jugarse con ese país como sede, debido al desvastador terremoto que registró 8.1 grados en la escala Richter.

En el mismo fallecieron cerca de 6.800 personas, hubo más de 70.000 heridos y aproximadamente 30.000 personas se quedaron sin hogar. Por el temblor, fueron destruidos 7.000 edificios. Para la reconstrucción de México fueron invertidos más de 2.000 millones de dólares.

El sismo fue de tal magnitud que se hizo sentir desde Chile hasta U.S.A., provocando los mayores desastres en México.

Parecía que junto con los edificios, se derrumbaban las ilusiones de todo el mundo deportivo hacia el mundial, pero "No contaban con nuestra astucia" y el pueblo mexicano le demostró al resto del planeta que con solidaridad y convencimiento, se puede emerger de las ruinas para alcanzar la gloria.

A partir de entonces, el lema de la organización mexicana fue: “México está de pie”. Con ello llevamos adelante uno de los mejores mundiales de la historia.


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