lunes, 5 de noviembre de 2007

El humilde estropajo







Ahora les platicaré del humilde estropajo.

Siempre pensé que se trataba de un producto total y absolutamente de origen mexicano, pero pues ya veo que no.

Es un singular y popular utensilio que se renueva y que se resiste a desaparecer en la época de los grandes avances en la estética.

Hasta la palabra "exfoliar" que se oye medio fresa y "nice" está bien relacionada a este sencillo producto de la naturaleza.

Aunque en México también es muy común el estropajo de fibra lacia, que se redondea y se amolda, por esta vez hablaremos del estropajo de la especie de las cucurbitáceas del género Luffa, más precisamente, de la Luffa cylindrica.

Esta plantita se siembra y listo. Ajena a plagas y resistente a sequias y demás inclemencias, crece y se trepa como las calabazas o los pepinos.

Una vez que alcanza su madurez, el fruto puede llegar a medir hasta 60 cm. de largo. Se seca solito y su cascara se cae como cáscara de huevo. Una vez rota la cáscara, deja caer infinidad de semillitas negras. Es más, antes de romper la cáscara hasta pudiéramos decir que hasta de sonaja sirve.

La mayoría de sus usuarios somos acérrimos fieles a las bondades de esta planta. Entiendo que la gente se queje cuando está recién cortada, pues es durísima y tarda varios dias para ablandarse. Ni modo, así es esto.

Restregar con estropajo sigue siendo 'bendito' para las callosidades, la piel reseca, el acné, la flacidez, la celulitis y demás monadas de la piel.

Se dice que los portugueses fueron los que llevaron esta planta desde Asia a Brasil y que de ahí se extendió por toda América.

Hasta nuestros dias podemos ver que se ha adaptado a gente menos tosca y más exigente cosiéndola a toallas y permitiendo mejor su manejo y mejorar su apariencia de chicharrón dominguero.

Esta esponja vegetal, que además es completamente biodegradable, se utiliza también para confeccionar sandalias, plantillas para los pies, filtros para calderas, relleno de asientos para carros y aviones y también como aislante acústico. Por esto se ha convertido en un importante producto de exportación.

La naturaleza ha bendecido al hombre con una planta sencilla, resistente y duradera.

Nada pues como una ducha de agua fria, jabón de lejía y un estropajo nuevo.


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