
Kevin David Mitnick es quizás el más famoso hackers de los últimos tiempos. Nacido el 6 de Agosto de 1963 en Van Nuts, California, desde muy niño sintió curiosidad por los sistemas de comunicación electrónica y fue auto cultivando un obsesivo deseo por investigar cosas y lograr objetivos aparentemente imposibles, hasta llegar a poseer una genial habilidad para ingresar a servidores sin autorización, robar información, interceptar teléfonos, crear virus, etc.
Cuando el gobierno acusó a Kevin de haber substraído información del FBI, relacionada a la investigación de Ferdinand Marcos y de haber penetrado en computadoras militares, en 1992, él decidió defenderse en la clandestinidad, convirtiéndose en un fugitivo de la justicia durante casi tres años.
La historia de su captura es muy emocionante, digna de una película.
En 1994 con el auge de la telefonía móvil, Mitnick encontró esta plataforma ideal para no ser localizado (pues ya era prófugo de la justicia gringa) y poder deambular de un sitio a otro. Pero para ello necesitaba utilizar una serie de programas que le permitieran moverse con la misma facilidad con que lo había hecho antes (a través de la red telefónica). Así, a través de sus refinadas y exitosas técnicas de ingeniería social, logra hacerse con la clave del ordenador personal de Tsutomu Shimomura gracias a la técnica del IP Spoofing (falseamiento de ip), que para estrepitosa suerte de Mitnick, era un especialista japonés en seguridad informática, perteneciente a la Netcom On-Line Communications. Su encontronazo con Shimomura le llevaría a la derrota.
Shimomura era considerado un hacker de sombrero blanco (Whitehats), un hacker de los buenos, que cuando descubría alguna vulnerabilidad lo ponía en conocimiento de la policía o la entidad competente en vez de difundirlo a otros hackers por la Red. Cuando se dio cuenta de que habían vulnerado la seguridad de su propio ordenador, comenzó a investigar sobre él, y dado el carácter poco modesto de Mitnick, Shimomura se lanzó en cruzada personal contra el que ya llamaban "superhacker", y dijo que "atraparía a ese americano estúpido", que no pararía hasta cogerle. Y así fué.
Con ayuda de Shimomura, quien programó un aparato utilizado para "testear" celulares y usándolo como antena detectora para cazar al celular de Kevin, el FBI arrestó a Mitnick en Raleigh, North Carolina, el 15 de Febrero de 1995.
Pero a Shimomura todavía le esperaba una sorpresa el día que arrestaron a Mitnick. Al volver a casa y repasar los mensajes que había recibido en su contestador automático, boquiabierto escuchó varios mensajes dejados por Mitnick; mensajes que había recibido varias horas después de la captura de Mitnick. La realización de estas llamadas aún sigue siendo un misterio que forma parte de la interesante historia de este hacker.
Kevin descubrió y reveló información de alta seguridad perteneciente al FBI, incluyendo cintas del consulado de Israel, en Los Angeles. Sus incursiones costaron millones de dólares al FBI y al gobierno norteamericano y obligó a este departamento policial a mudar sus centros secretos de comunicación a sitios inaccesibles.
Su apodo o nickname era "Condor", tomado de la película de espionaje Los tres días del Condor.
Mitnick, quién fue liberado en Enero del 2000, después de permanecer casi 5 años en un prisión federal, le costó al estado norteamericano y a empresas privadas, millones de dólares al ser objeto de hurto de su software, información y alteración de los datos de las mismas. Entre los agraviados se incluyen corporaciones tales como Motorola, Novell, Nokia y Sun Microsystems, el FBI, el Pentágono y la Universidad de Southern California.
El se convirtió en un símbolo entre la comunidad internacional de hackers, después de que el FBI lo investigara y persiguiera infructuosamente durante tres años, y cuya captura se produjo en 1995, cuando los investigadores rastrearon sus huellas hasta llegar a un departamento en Raleigh, en Carolina del Norte.
Bajo un acuerdo de petición de clemencia, la Juez del U.S. District, Mariana Pfaelzer prohibió a Mitnick a acceder a computadoras, teléfonos celulares, televisión o cualquier equipo electrónico que pudiese ser usado en Internet. La Juez pensó que Mitnick no estaría en condiciones de obtener ningún recurso económico por encima del salario mínimo.
A su salida de la prisión Mitnick había ganado $20,000 dolares por concepto de dictado de conferencias sobre seguridad en Internet, en diversos foros en un mes.
Actualmente Kevin Mitnick tiene su propia empresa de Consultoría y Seguridad, mitnick security consulting LCC. Además vende en línea sus dos "best sellers": El arte de la decepción donde explica la vulnerabilidad de los Firewalls y protocolos de encriptación y el Arte de la Intrusión, donde va más allá de su obra anterior.
Todo un caso el de este personaje que causó revuelo y se convirtió en una leyenda.
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