viernes, 18 de mayo de 2007

Mel Fisher, una vida de mar y oro




Ahora hablaremos de una aventura de mar y sol, interesante, motivante...

Nuestro personaje central se llamaba Mel Fisher. Digo se llamaba porque ya falleció. Mel nació el 21 de agosto de 1922 en Gary (Indiana) y falleció el 19 de diciembre de 1998 en Cayo Hueso (Florida).

Su historia es interesante. Llegó en los años 60 a los cayos de Florida persiguiendo su sueño infantil de rescatar galeones españoles.

Según la historia, en 1622, el galeón español Nuestra Señora de Atocha, se hundió durante un huracán en Florida. Este mítico barco pasó a ser una leyenda y pesadilla de muchos historiadores y buscadores de tesoros, pues se decía que estaba cargado con grandes tesoros de oro y plata, y se desconocía su lugar preciso de hundimiento.

Los 33.5 metros y 600 toneladas del Atocha se fueron a pique el 5 de septiembre de 1622, cerca del Atolón de las Marquesas a unos 56 km. al suroeste de Cayo Hueso, en la punta sur de la Florida. A bordo, 260 pasajeros murieron, mientras cinco sobrevivieron.

Mel Fisher y su familia buscaron el tesoro del Atocha durante 16 años, exponiéndose a las desanimantes deudas y al ridículo.

En su larga cruzada por encontrar el barco, la familia aún resistió la trágica muerte del hijo mayor, Dirk, y su esposa el 20 julio de 1975, cuando el barco de recate Northwind volcó durante la noche. Dirk había localizado algunos de los cañones de bronce de 11 pies y unos 1.630 kg. de peso del barco justo unos días antes.

"Fue devastador", dijo. "Casi tiramos la toalla. Decidimos que Dirk hubiera querido continuar. Pienso que realmente nos hizo intentarlo con más fuerzas".

Pero su vida cambió hace 22 años, cuando encontraron el tesoro del Atocha, valorado entre los 200 y 400 millones de dólares.

El 20 de julio de 1985, un magnetómetro capaz de rastrear cañones y bolas de cañón reveló un lecho marino a 17 metros de profundidad. El buzo Andy Matroci y un compañero descubrieron 1.041 barras de plata y cientos de cajas, cada una con 3.000 monedas en su interior.

Otro tesoro incluía 127.000 monedas de plata, 700 esmeraldas y probablemente contrabando consistente en 2.500 piedras preciosas de menor peso, pesadas cadenas de oro y joyería, platas y crucifijos.

La búsqueda de Fisher no se detuvo, y además de convertirse en millonario se hizo el mayor industrial del rescate de tesoros de Florida. Bajo su lema "quien lo encuentra, se lo queda" se peleó con el Estado de Florida para no verse privado de sus hallazgos, ganando al fin en el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Vivió orgulloso de sus triunfos, millonario y feliz hasta el final de sus dias.


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1 comentario:

  1. a que caray eso no lo sabia y pues q bueno q este señor encontro esa lanita mira que invirtio casi toda su vida en ello, saludos

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